La formación programada por las empresas permite aplicar bonificaciones en las cotizaciones cuando se cumplen sus condiciones. La formación debe responder a necesidades profesionales y organizarse con un procedimiento documentado.
Qué formación puede plantearse
Pueden diseñarse programas a medida relacionados con el trabajo: idiomas, competencias digitales, inteligencia artificial u otras necesidades del equipo. No es obligatorio que toda propuesta corresponda a un certificado profesional; sí debe cumplir los requisitos aplicables a la acción.
Qué revisamos antes del inicio
La consulta comienza por objetivo, participantes, duración, modalidad y fechas. Después se valora la elegibilidad y el crédito de la empresa, el coste previsto y las obligaciones del proceso. No conviene empezar pensando que los trámites se podrán resolver al terminar.
Cómo se organiza el proceso
Primero se define y acepta el programa. Se acuerdan responsabilidades de gestión y se realizan las comunicaciones que procedan. Durante la impartición se documenta la participación y el aprendizaje; al finalizar se reúne la documentación para comunicar la finalización y determinar la bonificación aplicable.
Presupuesto y gestión
La propuesta debe diferenciar la formación de los servicios de organización o gestión cuando los haya. La empresa conocerá el precio, el alcance del apoyo y la estimación de bonificación antes de decidir. Esa estimación está sujeta a los requisitos y a la ejecución real de la acción.
Modalidad y organización
Podemos plantear formación presencial en nuestro centro, en las instalaciones de la organización cuando sean adecuadas, u online en directo. La propuesta concreta sesiones, dedicación, equipos y materiales. Si incluye actividades prácticas que requieren medios físicos, se define cómo realizarlas y quién aporta cada recurso. El calendario se acuerda con la empresa para facilitar la participación del equipo.
Posibilidad de bonificación FUNDAE
Esta formación puede ser bonificable si se cumplen las condiciones de la empresa, participantes y acción formativa. Se revisan el crédito, los costes admitidos, la cofinanciación cuando proceda y las obligaciones de comunicación, seguimiento y justificación. El importe se calcula para el caso concreto: no equivale a una subvención automática ni garantiza recuperar el precio completo.
Propuesta y responsabilidades claras
Antes de comenzar dejamos definidos objetivos, programa, horas, participantes, modalidad, presupuesto y evaluación. Si se solicita bonificación, se acuerda expresamente quién organiza, comunica y conserva la documentación, y qué debe aportar la empresa. La preparación administrativa debe abordarse antes del inicio; realizar el curso por sí solo no asegura la aplicación de la bonificación.
Evaluación orientada al trabajo
El programa puede incluir un ejercicio inicial, actividades prácticas y una tarea final vinculada a las funciones del equipo. Valoramos qué se ha aprendido y qué necesita continuidad. El documento de participación o aprovechamiento y sus requisitos se especifican en la propuesta. La formación no concede por defecto una habilitación profesional ni una certificación oficial.