La consultoría formativa ayuda a decidir qué formación merece la pena realizar, para quién y en qué orden. El punto de partida son las tareas y problemas de la organización, no una lista de cursos sin contexto.
Detección de necesidades
Recogemos objetivos de la organización, tareas que generan dificultades, herramientas utilizadas y nivel del equipo. Podemos partir de una reunión con responsables y de ejemplos de situaciones de trabajo. La profundidad del análisis se concreta según el tamaño y el alcance del proyecto.
Priorización y plan
Ordenamos necesidades por impacto, urgencia y personas afectadas. El plan puede proponer objetivos de aprendizaje, destinatarios, contenidos, modalidad y calendario. No todas las carencias se resuelven con un curso: también puede ser necesario mejorar procesos o recursos.
Seguimiento de resultados
Definimos cómo comprobar si la formación ayuda: tareas realizadas con menos errores, uso de una herramienta o aplicación de un procedimiento. La propuesta concreta indicadores y el alcance del seguimiento, evitando atribuir a la formación resultados que dependen de muchos otros factores.
Consultoría y bonificación
Los cursos que resulten del plan pueden valorarse para bonificación FUNDAE si cumplen los requisitos. El diagnóstico o asesoramiento no se anuncia como una acción formativa bonificable por sí mismo; deben diferenciarse servicios, costes y tratamiento en el presupuesto.
Modalidad y organización
Podemos plantear formación presencial en nuestro centro, en las instalaciones de la organización cuando sean adecuadas, u online en directo. La propuesta concreta sesiones, dedicación, equipos y materiales. Si incluye actividades prácticas que requieren medios físicos, se define cómo realizarlas y quién aporta cada recurso. El calendario se acuerda con la empresa para facilitar la participación del equipo.
Propuesta y responsabilidades claras
Antes de comenzar dejamos definidos objetivos, programa, horas, participantes, modalidad, presupuesto y evaluación. Si se solicita bonificación, se acuerda expresamente quién organiza, comunica y conserva la documentación, y qué debe aportar la empresa. La preparación administrativa debe abordarse antes del inicio; realizar el curso por sí solo no asegura la aplicación de la bonificación.
Evaluación orientada al trabajo
El programa puede incluir un ejercicio inicial, actividades prácticas y una tarea final vinculada a las funciones del equipo. Valoramos qué se ha aprendido y qué necesita continuidad. El documento de participación o aprovechamiento y sus requisitos se especifican en la propuesta. La formación no concede por defecto una habilitación profesional ni una certificación oficial.